Thursday, April 8, 2010

Capitulo 12: ''Nunca devolvio la llamada''


Madre: Donde estabas!? – exclamo parándose de el sofá. – me quieres explicar que es esto!? – dijo quitándole el mute al televisor.
Reportero: Hace unas horas se vio a Bill Kaulitz, el famoso cantante de la banda de Tokio Hotel y a la famosa modelo de marcas conocidas como Prada y Channel, Charlotte Williams, besándose, en el parking de una cafetería conocida con poca ropa y un poco mojados. También nos informaron que la madre de la mencionada estuvo buscándola con la policía toda la noche… Charlotte, Bill te está volviendo rebelde no? – dijo en un tono burlón. Sentía como mis mejillas se calentaban no solo de enojo si no de vergüenza. No quería que todo el mundo se enterara de lo que habíamos hecho esa noche.
Madre: Explica! Somos todo oído. – grito nuevamente y una sonrisa satisfactoria en la cara de mi hermana. Como odiaba esa sonrisa.
Chuck: Y a ti qué? – Dije en tono borde – Soy mayor de edad con lo que me concuerda y hago lo que se me plazca.- dije caminando derecho hacia las escaleras.
Madre: No bajo mi techo. Donde dejaste tu dignidad!? Acostándote con una estrella del rock que desaparecerá en unos días de tu vida.
Chuck: Yo hago lo que quiera, como tú y Clarisse lo hacen. – dije subiendo las escaleras.
Madre: No en esta casa. Te quiero fuera YA! – exclamo.
Chuck: tranquila solo voy a recoger MI ropa. – subí corriendo a mi habitación y cerré con llave.
No me preocupaba irme. Tenía el apartamento de Paris, pero… había tirado mi móvil aquella noche; lo que significaba, no podía decirle a Bill y tampoco tenía mucho tiempo para ponerme a buscar su número por toda mi habitación. Recogí toda mi ropa y cosas importantes metiéndolas en dos maletas. Menos mal que tenía el número de mi manager. Mi padre y el eran buenos amigos en un pasado, antes de que él fuera manager, era el único que parecía no estar loco por la fama. Me puse unos leggins y un vestido de cuadros con las converses.
Sin que nadie se diera cuenta cogí las llaves de mi coche y me fui. Iba a ser un poco largo el trayecto de Rusia a Francia pero todo por irme de esta casa. Pase por una tienda de móviles, y compre uno nuevo, con suerte pude recuperar los números de mi móvil anterior pero fue inútil Bill nunca contesto el móvil.
Tuve que parar en varias ocasiones en un motel para descansar, no quería tener un accidente. Por lo menos no ahora. Pero valió la pena llegar sana y salva al apartamento. Lo primero que hice fue tomar un baño de burbujas con un café a un lado.

Tuve que ir un tiempo a América para hacer propagandas de Prada para una nueva colección que tenían. Cada vez era más imposible salir sin que alguien no me reconociera; pero no tuve noticias de Bill, por alguna razón me había vuelto más fría desde entonces. Para serles sincera, le extrañaba, sus besos, la memoria de ese día me mantenía con energía. En varias ocasiones intente llamar a Bill, pero siempre saltaba su buzón de voz. Pero nunca deje un mensaje; y el nunca me devolvió la llamada.

Sunday, April 4, 2010

Capitulo 11: ''Te iras sin dejar rastro?''


Desperté cuando sentí el sol encandilar mis ojos. Mire a mi alrededor; estaba abrazada de Bill con las toallas alrededor de nuestros cuerpos. Le regale una sonrisa de placer y felicidad al nuevo día. Me pare de la arenas y entre en el agua para quitar la arena de mi cuerpo mientras Bill seguía durmiendo plácidamente en la arena como si el mundo se hubiera paralizado. Cuando al fin había conseguido quitar toda la arena de mi cuerpo Salí y me seque un poco con una de las toallas, recogí mi ropa pero estaba mojada y llena de arena.
Bill: Ponte mi camisa – escuche una voz adormilada y voltee viendo a Bill parado detrás mío con la toalla alrededor de su cadera – Esta en el coche. – dijo besando mi mejilla. Me dio la toalla, el también fue a quitarse la arena, mientras yo me acercaba al coche para coger su camisa; sin dudar me la puse y cogí sus pantalones y se los acerque a la orilla con la toalla.
Chuck: Como estas? – fue lo único que me llego a la cabeza para preguntarle.
Bill: Feliz. – dijo cogiendo la toalla y secándose. – No solo por lo que paso… estoy feliz de estar contigo ahora. – explico regalándome una sonrisa. – Gracias- dijo cogiendo los pantalones y poniéndoselos.
Chuck: De nada. – dije volteándome para caminar hacia el coche. Este me cogió del brazo impidiéndome seguir. Lo que me hiso voltear a verle.
Bill: Tu como estas? – me acerco a el.
Chuck: Feliz también. – dije cerrando mis ojos y acercando mis labios a los suyos, dejando que se rosasen un poco.
Bill: Porque feliz? – pregunto juntando nuestros labios.
Chuck: Por lo que paso anoche – dije besándole nuevamente y me aleje corriendo con una risa burlona. Este se quedo con cara de sorprendió y corrió detrás mío cogiéndome nuevamente y acorralándome contra el coche.
Bill: No te creo. – dijo con una sonrisa picaresca
Chuck: Pues que mal que no me creas – dije besándole.

Volvimos a entrar en el coche y a dirigirnos a la civilización nuevamente. Tenía mi mano en mi pierna cuando sentí la de el sobre la mía. Le mire y le sonreí dejando que nuestros dedos se entrelazaran.
Chuck: te importaría pasar por un café?- pregunte. Moría por un cappuccino; había dormido plácidamente pero poco.
Bill: para nada yo también quiero uno. - dijo entrando en el car drive de Starbucks.

Paramos en el parking para tomarnos el café más a gusto mientras platicábamos y pasábamos el rato. Me eché a reír cuando vi que tenía toda la leche en el labio superior, me acerque a el y le bese quitándole la leche cuando empezamos a escuchar gente acercarse y una luz que segó mis ojos. Ambos nos separamos. Gente y paparazis nos rodeaban, Bill me dio el café y salimos de ahí lo más rápido que pudimos. Me llevo directamente a casa, pero aun nos quedaba al menos una hora de trayecto la cual paso en silencio.
Bill: Te volverás a ir sin dejar rastro? O me volverás a odiar? – pregunto acariciando mi mejilla.
Estaba preocupada a muerte de las fotos… no podía pensar en otra cosa que no fuera lo sucedido.
Chuck: Bueno… tal vez me asesinen y no dejaran rastro pero… - pause – pero sin decirte adiós no me voy esta vez. – Dije besando sus labios - además tengo que devolverte la camisa. – dije cerrando la puerta y corriendo dentro. Apenas entre vi a mi madre en el sofá con Clarisse a un lado. – Mierda- pensé.

Capitulo 10: '' El rencor devorado por lo que siento''


El tiempo pasaba rápido estando con él, íbamos escuchando música, riéndonos. Más de una vez tuve que darle la comida en la boca porque no podía quitar las manos del volante. Y eso nos daba mucha más gracia. Habían pasado por lo menos 2 horas, y no había fumado nada; lo cual últimamente para mi había sido el apocalipsis. Nos bajamos en una playa, mientras terminábamos de comernos los helados, iban perfectamente bien ya que era una calurosa noche de verano. Me quite las botas y corrí hacia la orilla, tenia tanto tiempo sin pasármela tan bien, sin caminar en la arena sin tener que modelar, sin fumar, comiendo cosas ricas… Mi móvil no dejaba de sonar. Era mi madre y Clarisse, me tenían al borde de mi existencia. Cogí el móvil y lo tire fuertemente al agua.
Bill me cogió por detrás unos segundos después.
Chuck: no te pongas romanticoso aquí. – reí quitándome la camisa y la falda quedando en ropa interior. Menos mal que llevaba bonita lencería. Una lástima que se mojaría con las frías aguas salinas. – Vienes? O te quedas? –reí entrando a el agua, la única luz que había era la de la luna y la poca que llegaba de la carretera.
Bill sonrió y se quito la ropa y entro conmigo a el agua.

Jugábamos como niños, como si tuviéramos la edad en la que nos conocíamos, había olvidado todos los problemas, mis odios, todo… pero por algunos segundos me ponía a pensar en que me lo estaba pasando de lo mejor, y que por un capricho, tal vez un mal entendido mi padre no estaba con nosotros… mejor dicho… no estaba conmigo. También pensaba en que me sentía feliz porque Bill me estaba haciendo sentir importante… tal vez esto era solo un juego, pero… iba a ser lindo mientras dure.
Salimos del agua, me senté en la orilla vi como Bill caminaba al coche y saco unas toallas y se acerco a mi poniéndola sobre mis hombros, cada vez era más tarde; pero no quería ver el reloj. Se sentó a mi lado con una sonrisa. Todo era tan tranquilo, y pacifico. Le mire a los ojos y le sonreí este se acerco a mí y me beso, yo le bese de la misma forma, me acerque más a el poniéndome enfrente del con mis brazos alrededor de su cuello; deje que la toalla callera de mis hombros y quite la suya de la de los de él.

Sus besos eran como tocar el cielo, sus manos que jugueteaban con mi piel que se erizaba con cada toque de sus dedos. Sentí como sus manos se dirigían hacia lo que quedaba de ropa en mi cuerpo, deje que retirara las prendas de mi cuerpo y yo quite su bóxer.
Las carisias eran cada vez más profundas y sus manos llegaban a lugares que hacían que mi cabeza diera vueltas. No podía negarlo, deseaba a mi enemigo, hasta la mínima parte de su cuerpo. Acaricie cada centímetro de su piel, llevaba mis manos a sus partes más delicadas mientras nos besábamos apasionadamente.
Sentí como se puso sobre mi y empezó a besar mi cuello, lo que me hacia gemir levemente. Sabía que no tardaría mucho para que entrara en mí. Tenía mis manos sobre su espalda acariciándola mientras sentía sus labios por mi cuerpo. Unos segundos después sus labios volvieron a los míos y sentí repentinamente como entraba en mí con fuerza. Lo que hiso que un fuerte gemido saliera de mis labios uniendo los suyos. Primero sentí dolor… pero el placer dejo que se desvaneciera rápidamente. Se movía dentro de mi cada vez con más rapidez y fuerza, tenía mis uñas clavadas en su espalda y mis ojos cerrados por instinto era algo que no podía controlar; pero sabía que el tampoco. No había sido mi primera vez, pero había sido sin duda alguna la mejor, tal vez no solo porque era Bill, o porque lo hiciera como un profesional del tema. Tal vez era el rencor que le tenía siendo devorado por el placer interminable, o tal vez… era esto totalmente contrario que estaba sintiendo por él.